LOS ÁNGELES.- Nakoula Basseley Nakoula, de 55 años, fue interrogado por el FBI por la presunta violación de su libertad condicional, luego de haber sido vinculado con el filme blasfemo "La inocencia de los musulmanes", que presenta al profeta Mahoma como mujeriego, homosexual, pedófilo y violento, lo que desató sangrientas protestas en el mundo árabe.
Este ciudadano de California, con antecedentes de fraude bancario (fue condenado a 21 meses de cárcel en 2011), negó haber participado en la cinta en una llamada a su obispo cristiano copto. Salió de su casa con el rostro cubierto por un pañuelo, con una gorra y gafas de sol.
Las autoridades aclararon que no estaban investigando la película en sí ya que, aunque fuera incendiaria, su realización no es delito en Estados Unidos, donde rigen estrictas leyes a favor de la libertad de expresión. Algunos medios aseguran que él es el director, pero otros afirman que es su autor intelectual y financista.
El presidente, Barack Obama, pidió ayer a sus compatriotas que no se decepcionen por las manifestaciones antiestadounidenses. "Sé que las imágenes son perturbadoras. Pero por cada grupo violento, hay millones que anhelan la libertad, la dignidad y la esperanza que representa nuestra bandera", señaló. El mandatario insistió en que defenderá a sus diplomáticos en el exterior, luego de la muerte del embajador en Libia, Christopher Stevens. "Estamos en contacto con numerosos Gobiernos, que tienen la responsabilidad de ayudarnos y de proteger a nuestros conciudadanos. Bregamos para que se haga justicia por aquéllos a quienes hemos perdido y no descansaremos hasta lograrlo", dijo.
La ola de indignadas protestas derivó en un reposicionamiento de tropas norteamericanas en 18 puntos del norte de África y Oriente Medio, según confesó el secretario de Defensa de Estados Unidos, Leon Panetta, para poder dar rápida respuesta a un hipotético recrudecimiento de la violencia.
Ayer volvió la calma a la mayoría de las capitales árabes donde hubo violentos incidentes el viernes, que causaron siete muertos (cuatro en Túnez, dos en Sudán y uno en El Líbano). En cambio, hubo protestas islamitas en Australia y en Francia y un ataque en Afganistán, en la base donde está desplegado el príncipe Enrique de Gran Bretaña, en el que fallecieron dos militares. (Reuters-DPA-AFP)
Este ciudadano de California, con antecedentes de fraude bancario (fue condenado a 21 meses de cárcel en 2011), negó haber participado en la cinta en una llamada a su obispo cristiano copto. Salió de su casa con el rostro cubierto por un pañuelo, con una gorra y gafas de sol.
Las autoridades aclararon que no estaban investigando la película en sí ya que, aunque fuera incendiaria, su realización no es delito en Estados Unidos, donde rigen estrictas leyes a favor de la libertad de expresión. Algunos medios aseguran que él es el director, pero otros afirman que es su autor intelectual y financista.
El presidente, Barack Obama, pidió ayer a sus compatriotas que no se decepcionen por las manifestaciones antiestadounidenses. "Sé que las imágenes son perturbadoras. Pero por cada grupo violento, hay millones que anhelan la libertad, la dignidad y la esperanza que representa nuestra bandera", señaló. El mandatario insistió en que defenderá a sus diplomáticos en el exterior, luego de la muerte del embajador en Libia, Christopher Stevens. "Estamos en contacto con numerosos Gobiernos, que tienen la responsabilidad de ayudarnos y de proteger a nuestros conciudadanos. Bregamos para que se haga justicia por aquéllos a quienes hemos perdido y no descansaremos hasta lograrlo", dijo.
La ola de indignadas protestas derivó en un reposicionamiento de tropas norteamericanas en 18 puntos del norte de África y Oriente Medio, según confesó el secretario de Defensa de Estados Unidos, Leon Panetta, para poder dar rápida respuesta a un hipotético recrudecimiento de la violencia.
Ayer volvió la calma a la mayoría de las capitales árabes donde hubo violentos incidentes el viernes, que causaron siete muertos (cuatro en Túnez, dos en Sudán y uno en El Líbano). En cambio, hubo protestas islamitas en Australia y en Francia y un ataque en Afganistán, en la base donde está desplegado el príncipe Enrique de Gran Bretaña, en el que fallecieron dos militares. (Reuters-DPA-AFP)